Iconos de las Apariciones  de Cristo después de su Resurrección

Por Metropolita Siluan

 

Apariciones

Ascensión

Pentecostés

 

Las apariciones de Cristo a sus discípulos después de la resurrección

 

 I.      Textos Bíblicos

 

1.    La aparición a Pedro (Simeón): (►►►íconos)

Ø      1 Corintios 15

1 Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes, 2 por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué... Si no, ¡habríais creído en vano! 3 Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; 4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; 5 que se apareció a Cefas y luego a los Doce;

Ø      Lucas 24, 34

33 Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, 34 que decían: "¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!"

 

2.    La aparición a María Magdalena: (►►►íconos)

Ø      Marcos 16, 9-11

9 Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios. 10 Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. 11 Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.

Ø      Juan 20, 11-19

11 Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, 12 y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. 13 Dícenle ellos: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les respondió: "Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto." 14 Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. 15 Le dice Jesús: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?" Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré." 16 Jesús le dice: "María." Ella se vuelve y le dice en hebreo: "Rabbuní" - que quiere decir: "Maestro" -. 17 Dícele Jesús: "No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios." 18 Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.

 

3.    La aparición a las mujeres miróforas: (►►►íconos)

Ø      Mateo 28, 9-10

9 De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: "Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. 10 Y Jesús les dijo: "No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán".

 

4.    La aparición a los dos discípulos de Emaús: (►►►íconos)

Ø      Marcos 16, 12-13

12 Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado.13 Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.

Ø      Lucas 24, 13-35

13 Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, 14 y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. 15 Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; 16 pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. 17 El les dijo: "¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?" Ellos se pararon con aire entristecido. 18 Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: "¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?" 19 El les dijo: "¿Qué cosas?" Ellos le dijeron: "Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; 20 cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. 21 Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. 22 El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, 23 y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. 24 Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron." 25 El les dijo: "¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! 26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?" 27 Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. 28 Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. 29 Pero ellos le forzaron diciéndole: "Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado." Y entró a quedarse con ellos. 30 Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. 31 Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. 32 Se dijeron uno a otro: "¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?" 33 Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, 34 que decían: "¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!" 35 Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.

 

5.    La aparición a los once: (►►►íconos)

Ø      Marcos 16, 14

14 En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. 15 Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. 16 El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.17 Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; 18 podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".

Ø      Lucas 24, 36-34

36 Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." 37 Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. 38 Pero él les dijo: "¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? 39 Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como véis que yo tengo." 40 Y, diciendo esto, los mostró las manos y los pies. 41 Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: "¿Tenéis aquí algo de comer?" 42 Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. 43 Lo tomó y comió delante de ellos.

Ø      Juan 20, 19-25

19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz con vosotros." 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío." 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos." 24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor." 25 Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré."

 

6.    La aparición a los once con la presencia de Tomás: (►►►íconos)

Ø      Juan 20, 26-29

26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: "La paz con vosotros." 27 Luego dice a Tomás: "Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente." 28 Tomás le contestó: "Señor mío y Dios mío." 29 Dícele Jesús: "Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído."

 

7.    La aparición a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades: (►►►íconos)

Ø      Juan 21, 1-23

1 Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. 2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. 3 Simón Pedro les dice: "Voy a pescar." Le contestan ellos: "También nosotros vamos contigo." Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. 4 Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. 5 Díceles Jesús: "Muchachos, ¿no tenéis pescado?" Le contestaron: "No." 6 El les dijo: "Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis." La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. 7 El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: "Es el Señor", se puso el vestido - pues estaba desnudo - y se lanzó al mar. 8 Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. 9 Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. 10 Díceles Jesús: "Traed algunos de los peces que acabáis de pescar." 11 Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. 12 Jesús les dice: "Venid y comed." Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres tú?", sabiendo que era el Señor. 13 Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. 14 Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

 

8.    El envío de los discípulos a la predicación: (►►►íconos)

Ø      Mateo 28, 16-20

16 Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. 17 Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron. 18 Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Vayan, entonces, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo".

Ø      Marcos 16, 14-20

15 Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. 16 El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. 17 Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; 18 podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán". 19 Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. 20 Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

Ø      Lucas 28, 44-49

44 Después les dijo: "Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: "Es necesario que se cumpla todo lo que está  escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí."" 45 Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, 46 y les dijo: "Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día 47 y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. 48 Vosotros sois testigos de estas cosas. 49 "Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto."

 

9.    La aparición a Pablo: (►►►íconos)

Ø      Galatas 1, 11-17

11 Porque os hago saber, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí, no es de orden humano, 12 pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. 13 Pues ya estáis enterados de mi conducta anterior en el Judaísmo, cuán encarnizadamente perseguía a la Iglesia de Dios y la devastaba, 14 y cómo sobrepasaba en el Judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, superándoles en el celo por las tradiciones de mis padres. 15 Mas, cuando Aquel que me separó = desde el seno de mi madre = y me = llamó = por su gracia, tuvo a bien 16 revelar en mí a su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles, al punto, sin pedir consejo ni a la carne ni a la sangre, 17 sin subir a Jerusalén donde los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, de donde nuevamente volví a Damasco.

Ø      1 Cor. 15, 8

5 que se apareció a Cefas y luego a los Doce; 6 después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todavía la mayor parte viven y otros murieron. 7 Luego se apareció a Santiago; más tarde, a todos los apóstoles. 8 Y en último término se me apareció también a mí, como a un abortivo.

Ø      Hechos 9, 1-7

1 Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote, 2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén. 3 Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo, 4 cayó en tierra y oyó una voz que le decía: "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?" 5 El respondió: "¿Quién eres, Señor?" Y él: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 6 Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer." 7 Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie. 8 Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco.

Ø      Hechos 22, 4-11

4 Yo perseguí a muerte a este Camino, encadenando y arrojando a la cárcel a hombres y mujeres, 5 como puede atestiguármelo el Sumo Sacerdote y todo el Consejo de ancianos. De ellos recibí también cartas para los hermanos de Damasco y me puse en camino con intención de traer también  encadenados a Jerusalén a todos los que allí había, para que fueran castigados. 6 "Pero yendo de camino, estando ya cerca de Damasco, hacia el mediodía, me envolvió de repente una gran luz venida del cielo; 7 caí al suelo y oí una voz que me decía: "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?" 8 Yo respondí: "¿Quién eres, Señor?" Y él a mí: "Yo soy Jesús Nazoreo, a quien tú persigues." 9 Los que estaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. 10 Yo dije: "¿Qué he de hacer, Señor?" Y el Señor me respondió: "Levántate y vete a Damasco; allí se te dirá todo lo que está establecido que hagas." 11 Como yo no veía, a causa del resplandor de aquella luz, conducido de la mano por mis compañeros llegué a Damasco.

Ø      Hechos 26, 13

12 "En este empeño iba hacia Damasco con plenos poderes y comisión de los sumos sacerdotes; 13 y al medio día, yendo de camino vi, oh rey, una luz venida del cielo, más resplandeciente que el sol, que me envolvió a mí y a mis compañeros en su resplandor. 14 Caímos todos a tierra y yo oí una voz que me decía en lengua hebrea: "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Te es duro dar coces contra el aguijón." 15 Yo respondí: "¿Quién eres, Señor?" Y me dijo el Señor: "Yo soy Jesús a quien tú persigues. 16 Pero levántate, y ponte en pie; pues me he aparecido a ti para constituirte servidor y testigo tanto de las cosas que de mí has visto como de las que te manifestaré.

 

10.          La aparición a la Virgen María: (►►►íconos)

Ø      Mateo 28, 1-10

28 1 Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro.  2 De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. 3 Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. 4 Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. 5 El Ángel dijo a las mujeres: "No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. 6 No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, 7 y vayan en seguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán". Esto es lo que tenía que decirles". 8 Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos. 9 De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: "Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él. 10 Y Jesús les dijo: "No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán".

 

II.      Homilía

 

Las Apariciones de Cristo a Sus Discípulos

Los discípulos de Cristo habían sido testigos oculares de la vida de Cristo hasta Su Ascensión a la Cruz, así también como después de Su Resurrección. Y después de Su Resurrección les apareció a ellos once veces. Pero la veracidad de Su Resurrección la habían afirmado testigos oculares que son los discípulos de Cristo, y esto ha sido después de gran investigación y verificación. Ellos no creyeron con simplicidad y como quiera que sea, sino totalmente lo contrario; pues no han confiado en lo sucedido sino después de mucha aclaración. Por tanto, la duda de los discípulos para con la Resurrección de Cristo, finalmente se ha invertido en un bien general para ellos, y mas aún para todo hombre, en todo tiempo y lugar.

Jesús tomo la iniciativa para vencer la duda de los discípulos, por lo tanto les mostró a Sí mismo, Vivo, con muchas evidencias, durante cuarenta días. Los discípulos habían abandonado a su Maestro; mas aún lo negaron, y se dispersaron volviéndose a sus casas, como han sido decepcionados. Sus pensamientos han sido tan lejanos de esperar esta Resurrección el día domingo; incluso ellos regresaron a Galilea. Y el mismo Lucas nos muestra a Pedro “regresando a su casa”, es decir a Cafarnaún. Y después de la Resurrección los discípulos no creyeron lo que atestiguó María Magdalena: “Pero a ellos, todas aquellas palabras les parecían desatinas y no les creían. Y tampoco creyeron en lo que atestiguaron los discípulos que estaban en camino a Emaús. Por ello Jesús les reprendió por su falta de fe y por la dureza de sus corazones, pues no creyeron a los que vieron que Él ha resucitado”.

En este contexto lo sucedido con Tomás representa lo máximo de la duda en la veracidad de la Resurrección de Cristo y su verdad. Pues después que Cristo apareció a Sus discípulos, estos le avisaron a Tomás de lo acontecido, pero él ha sido el más dudoso de los discípulos, pues dijo: “Si no veo en Sus Manos la se­ñal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en Su Costado, no creeré”. Pero el Salvador quiso complacer el deseo de esta mente muy dudosa: “Acerca aquí tu dedo y mira Mis Manos; trae tu mano y métela en Mi Costado, y no seas incrédulo sino creyente”. Entonces, al haberle sido revelada claramente la veracidad de la Resurrección del Salvador, exclamó: “Señor mío y Dios mío.”

Después de Su Resurrección, Cristo no apareció a todas las gentes, pero solo a Sus discípulos. Apareció a ellos; pues las gentes no comprendería el misterio y estarían por considerarlo espíritu e fantasma. Más, la verdad es que sí sus discípulos, que desde el inicio Lo acompañaron, escucharon Sus Palabras y vieron todas Sus Obras, dudaron y necesitaban tocarle, palparle y comer consigo,… ¿Cómo será pues lo sucedido para con todas las gentes?

Tampoco Cristo apareció a los judíos. Porque si había allí esperanza en su acercamiento a la fe, habría aparecido a ellos después de la Resurrección. Pero, a decir la verdad, es que la posición de ellos ha sido clara desde la resurrección de Lázaro; pues ellos, en aquél entonces, en lugar de acercarse a la fe en Él, Le guardaron rencor y conspiraron para darle muerte a causa de Su resurrección a Lázaro. Si no creyeron que Él haya sido el Salvador en cuando resucitó a otros ¿cómo habrán de creer en Su propia Resurrección? ¿Qué les impedirá esta vez de atacarlo si apreció a ellos después de Su Resurrección? Por esto, y para evitar turbarlos, el Salvador no apareció a ellos.

También los enemigos de Cristo, sin intención, dieron testimonio de la Resurrección del Salvador, cuando los judíos sobornaron a los guardias para que dijeran Sus discípulos vinieron de noche y robaron el cuerpo de Cristo mientras nosotros dormíamos. Mas aun aquél quien ha sido el más grande enemigo del Cristo Resucitado, quiero decir Saulo (quien ha devenido en el Apóstol Pablo), pues él atestigua de ello. Nada y nadie pudo tocar el celoso corazón de Saulo y convertirlo, ni las enseñanzas de los Apóstoles, y tampoco los milagros que ocurrieron en nombre de Jesús, sólo su contemplación al Cristo Resucitado en camino a Damasco. La aparición del Cristo Resucitado convirtió al más grande enemigo de los cristianos en el más grande Apóstol de Cristo.

La Resurrección del Salvador ha sido la piedra fundamental sobre la cual los Apóstoles edificaron su fe y sus predicaciones. Mas el Libro de los Hechos de los Apóstoles forma la evidencia sobre la Resurrección del Salvador. Pues aquel que creyó en la Resurrección, le es fácil aceptar lo que quedó. Lo contenido de la predicación de los Apóstoles es la Resurrección de Cristo. Ellos habían dado testimonio con su vida entera y evidenciaron que Cristo es el Dios y Señor, el Redentor y Salvador con todo el significado de la palabra. Habían demostrado, pues, por la palabra y la obra que Aquél que obra en ellos es el Cristo Resucitado con Su Poder Vivificador. Por esto, nosotros también, exclamamos junto a ellos: ¡Cristo Resucitó!