Solemne conmemoración de los Tres Santos Jerarcas Basilio el Grande, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo

29 Enero 2012

Jesús

Simples Miradas hacia el Salvador (3)

 

Buscar la Verdad

 

Jesús es la verdad (Cf. Jn 14:6). En Él se encuentra toda verdad. A medida que se descubre la verdad que está en Jesús, toda verdad se devela. (Aplicación de esto a la ciencia, al arte, la cultura de los hombres). Ver el mundo con los ojos de Jesús.

A los discípulos de Juan que preguntaban a Jesús sobre Su misión, el Salvador no da una respuesta directa, sea afirmativa o negativa. Les dice que informen a Juan lo que han visto (Cf. Mt 11:2-5). A Pedro, que ha dado una respuesta justa y ha confesado al Mesías, Jesús le recomienda no revelar este misterio a los que están afuera (Cf. Mt 16:20). Cada hombre debe descubrir por sí mismo el secreto de Jesús. Y aún si aprendemos de otros quién es Jesús, y aún si otros tienen mandato para enseñárnoslo, no es sino que sólo por una experiencia intensamente personal que sabremos quién es Jesús.

En efecto, en base a lo que muchas almas creían todo lo que hay que creer, y que llevaban una vida justa y piadosa, podemos preguntarnos: ¿Acaso esta alma conocía al Salvador? ¿Acaso lo conocía de una manera íntima, tal como podemos conocer a nuestro amigo más cercano, tal como se pueden conocer un hombre y una mujer que se aman, tal como se puede conocer sólo aquel que es más interno que nosotros a nosotros mismos? Una suma de conocimientos adquiridos (y por cierto verídicos) con respecto al Salvador se substituyen a menudo al conocimiento personal y profundo del Salvador. Estos se pueden interponer como una pantalla entre Jesús y nosotros. ¿Acaso te conozco realmente, Señor? ¿O conozco solamente lo que he leído sobre Ti, lo que he escuchado sobre Ti?

Jesús no quiere que el alma se fije en la visión momentáneamente dada y que se limite a ella. Natanael ha visto a Jesús y ha creído. Pero Jesús le dijo: “Cosas mayores… verás” (Jn 1:50). Sí. Pero también: por haber encontrado, entonces buscarán más todavía. Cuanto más hallan [lo que están buscando], más buscan. No cesaremos de buscar a Jesús hasta el fin de los tiempos. El descubrimiento de Jesús no agotará nuestra búsqueda de Jesús, tanto cuanto no hemos obtenido la visión final. La palabra de San Agustín: Quaeramus inventum, busquemos a aquel que ha sido hallado.

 

Padre Lev Gillet

 

Tropario de la Resurrección (Tono 8) 

 

Descendiste de las alturas, oh Piadoso, y aceptaste el entierro de tres días para librarnos de los sufrimientos. Vida y Resurrección nuestra, oh Señor: ¡Gloria a Ti!

 

Tropario de los Jerarcas (Tono 1)

 

Vengan todos, reunámonos y con alabanzas veneremos a los tres grandes astros de la Divinidad de Tres Soles; quienes iluminaron al mundo con los rayos de las doctrinas divinas; los ríos de la Sabiduría que rebosan miel, que irrigaron a toda la Creación con las corrientes del conocimiento divino: Basilio ‘El Grande’, Gregorio ‘El Teólogo’ y Juan el Glorioso boca de oro. Porque ellos interceden ante la Trinidad, por nosotros, los que amamos sus palabras.

 

Kontakion (Tono 1)

 

¡Oh Cristo Dios!, Tú que por Tu Nacimiento santificaste el vien­tre virginal y bendijiste, como es digno, las manos de Simeón; y ahora nos alcanzaste y nos salvaste, conserva en la paz a Tu rebaño durante las pruebas y afirma a Tu Iglesia que amaste, porque eres el Único Amante de la humanidad.

 

Carta a los Hebreos (13:7-16)

 

Hermanos, acuérdense de sus dirigentes, que les anuncia­ron la Palabra de Dios y, conside­rando el final de su vida, imiten su fe. Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre. No se de dejen seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es fortalecer el cora­zón con la gracia que con alimentos que nada aprovecharon a los que siguieron ese camino. Tenemos nosotros un altar del cual no tienen derecho a comer los que dan culto en la Tienda. Los cuerpos de los animales, cuya sangre lleva el Sumo Sacerdote al santuario para la ex­piación del pecado, son quemados fuera del campamento. Por eso, también Jesús, para santificar al pueblo con Su Sangre, padeció fuera de la puerta. Así pues, salgamos donde Él, fuera del campamento, cargando con Su Oprobio; que no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro. Ofrezcamos sin cesar, por medio de Él, a Dios, un sacrificio de alabanza; es decir, el fruto de los labios que celebran Su Nombre. No se olviden de hacer el bien y de ayudarse mutuamente; Ésos son los sacrificios que agradan a Dios.

 

Santo Evangelio según San Mateo (5:21-28)

 

En aquel tiempo, Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: “¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.” Pero Él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: “Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros.” Respondió  Él: “No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.” Ella, no obstante, vino a postrarse ante Él y le dijo: “¡Señor, socórreme!” Él respondió: “No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.” Ella dijo: “Sí, Señor, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.” Entonces Jesús le respondió: “Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.” Y desde aquel momento quedó curada su hija.

 

¿A quienes conmemoramos hoy?

A los Tres Santos Jerarcas

Basilio el Grande, Gregorio el Teólogo y Juan Crisóstomo

 

Los días posteriores a la fiesta de la Epifanía están llenos de conmemoraciones litúrgicas de grandes santos de la Iglesia. Durante el mes de enero nos hemos encontrado con celebraciones en honor de santos como por ejemplo San Gregorio de Nisa, San Gregorio el Teólogo, San Juan Crisóstomo, San Máximo el Confesor, San Atanasio y San Cirilo de Alejandría y San Marcos de Éfeso; de la misma manera que con santos monjes como San Antonio, San Pablo, San Macario de Egipto, San Eutimios, San Teodosio y San Efrén de Siria. El mes de enero también incluye la memoria de mujeres mártires como Domnica, Tatiana y Xenia. Sin lugar a dudas este es uno de los momentos más ricos durante el año para contemplar la vida de la santidad cristiana.

El 30 del mes de enero, tal vez como un resumen del mes, la Iglesia celebra la fiesta de los tres santos Jerarcas: Basilio el grande, Arzobispo de Cesarea en Capadocia; Gregorio el Teólogo, Obispo de Nacianzo y Arzobispo de Constantinopla; y Juan Crisóstomo de Antioquia también Arzobispo de Constantinopla. Este día es conocido en la Iglesia Ortodoxa como la celebración de los Jerarcas y maestros ortodoxos, la fiesta de los estudios teológicos y de las escuelas teológicas.

Los tres santos Jerarcas fueron muy diferentes tipos de personas. Basilio el Grande (379) fue un diligente hombre de Iglesia, un pensador sólido, un pastor compasivo, un firme defensor de la ortodoxia y un líder monástico. Gregorio el Teólogo (389) fue su gran amigo. Se conocieron en la Universidad de Atenas donde estudiaron literatura, retórica y filosofía, solo para abandonarlo todo por la causa de seguir a Cristo. Después de pasar tiempo juntos llevando vida de monjes, Basilio asumió la tarea de defender la divinidad de Cristo como había sido definida por el Concilio de Nicea. El llegó a ser obispo y forzó a su reacio amigo a entrar también al episcopado y luchar por la fe ortodoxa.

Gregorio era una persona delicada, un contemplativo y un poeta. Se ofendía muy fácilmente y era insultado con frecuencia. Como pastor fue menos que un suceso. Pero como teólogo, fue el más grande. Sus homilías sobre la Santísima Trinidad, dichas frente a un pequeño grupo de fieles cristianos ortodoxos en Constantinopla cuando la Catedral y la masa de gente estaban en manos de los herejes Arrianos, continúan siendo hoy los grandes clásicos de la teología ortodoxa.

Juan Crisóstomo (407) fue un ardiente predicador. Es llamado “Crisóstomo”, que significa “boca de oro”, debido a sus remarcables dones en oratoria. San Juan fue sólidamente ortodoxo en todas sus enseñanzas, pero no es considerado primariamente un teólogo. Es recordado y alabado más por sus enseñanzas sobre la vida cristiana, sus denuncias proféticas de injusticia y de mal, su cuidado pastoral por los pobres y los oprimidos y su audaz oposición a aquellos que distorsionaban y traicionaban el evangelio de Cristo, especialmente aquellos en lugares altos de poder y responsabilidad. Murió en el exilio, expulsado de su Iglesia, en el año 407.

Los tres santos Jerarcas fueron rodeados por pequeños grupos de seguidores creyentes, incluyendo a miembros de sus propias familias, que los asistieron y los inspiraron en sus obras. La madre y la abuela de Basilio, Emilia y Macrina, al igual que su hermana Macrina, han sido canonizadas como santas de la Iglesia, junto con su hermano Gregorio de Nissa. Ambos, él y su hermano Gregorio, consideraron a su hermana Macrina como la gran maestra que tuvieron. La madre de Gregorio el Teólogo, Nona, fue canonizada también como santa. En la oración de su funeral, el santo Padre dijo que su madre le había dado todo lo que él tenía en el Señor incluyendo no solo su vida física, sino también su vida espiritual. La hermana de Gregorio, Teosebia, que algunos piensan fue la esposa de Gregorio de Nissa, fue alabada por su hermano como “más grande que los sacerdotes” junto a su hermana Gorgonia. La madre de Juan Crisóstomo, Anthusa es santa también en la Iglesia. Su mejor amiga y su colaboradora fue una diaconisa llamada Olimpia a quien él dirige sus más conmovedoras cartas en el fin de su vida. Así vemos que estos grandes obispos, teólogos y predicadores no estuvieron solos en sus esfuerzos. Ellos fueron, en un sentido real, el producto de la comunidad de la fe, la devoción y el aprendizaje; así como sus líderes y maestros.

Al contemplar las vidas y obras de Basilio, Gregorio y Juan nos damos cuenta que, más que cualquier otra cosa, un pequeño grupo de creyentes puede hacer muchísimo por la edificación de la Iglesia y la salvación de nuestras almas. Vemos también que nadie puede vivir en aislamiento, como aún los más grandes santos necesitaron a otros para inspirarlos y alentarlos, para instruirlos y apoyarlos en sus servicios. Vemos también que la inteligencia y el aprendizaje no son suficientes. Las mentes de la gente deben ser dedicadas a Dios y a la divina sabiduría y verdad, pero uno debe amar a Dios no solo con toda su mente sino con todo su corazón, alma y fuerzas. Los tres santos jerarcas fueron ascetas de disciplina y de oración ferviente; fueron hombres de la Iglesia y no académicos; fueron hombres que desearon no solo predicar sino también practicar lo que predicaban, no solo hablar sino también hacer; y no solo hacer sino sufrir por el Verbo de Dios que vino a este mundo no solo a predicar sino también a sufrir y a morir por la salvación de todos.

Los tiempos en que los tres santos Jerarcas vivieron fueron tiempos terribles para la Iglesia, seguramente no menos oscuros y deprimentes que los tiempos presentes, y tal vez más en muchos aspectos. Pero estos hombres y mujeres que estuvieron junto a ellos, pudieron perseverar con fe hasta el final. Se debe a esta gente del pasado que tenemos vida cristiana en la Iglesia de hoy.

 

La Divina Liturgia (V)

Explicando la Liturgia semana a semana

 

El “Trisagio”

 

Concluida esta parte de la Liturgia se da paso al canto del himno “Tres veces Santo”, llamado “Trisagio”, que es el himno de los ángeles que perpetuamente resuena en la presencia del Reino de Dios: ¡Santo Dios! ¡Santo Fuerte! ¡Santo Inmortal! ¡Ten piedad de nosotros! (Is 6:1-5).

Esta versión del himno tres veces Santo es de origen muy antiguo. Es un himno a la Santísima Trinidad, en cuya presencia los cristianos se encuentran ahora en la liturgia. Es en la presencia del Reino de Dios que los hombres se hacen competentes por Cristo y el Espíritu Santo para escuchar, comprender y practicar la Palabra de Dios, que se dará a conocer a ellos desde el trono del Padre.

La tradición cuenta que durante el reinado de Teodosio II (408-450), Constantinopla fue sacudida por un violento terremoto y que mientras el pueblo, el emperador y el Patriarca Proclo (434-446) oraban pidiendo la ayuda celestial, un niño se levantó en medio de la asamblea y exhortó al pueblo a orar lo que hoy llamamos el himno trisagio. El hecho es que este himno fue una de las exclamaciones de los Santos Padres del Concilio de Calcedonia (451) y es común a todas las liturgias orientales. En la Iglesia Copta se mantiene la tradición que este himno fue cantado por primera vez por Nicodemo cuando bajó el cuerpo de Jesús de la cruz. Nicodemo vio los ojos de Jesús entreabiertos y entonces gritó el himno trisagio por primera vez.

San Juan Damasceno, como ustedes saben, uno de los mayores maestros de la fe cristiana ortodoxa, y el mayor himnógrafo de la Iglesia, escribe en su libro III, capítulo 10, lo siguiente con respecto al himno del “Trisagio”: “… tenemos las palabras “Santo Dios” para referirnos al Padre, sin limitar el título de la divinidad sólo a Él, pero reconociendo también como Dios al Hijo y al Espíritu Santo; y las palabras “Santo Fuerte” atribuimos al Hijo, sin eliminar al Padre y al Espíritu Santo de la fuerza; y las palabras “Santo Inmortal” atribuimos al Espíritu Santo, sin privar al Padre y al Hijo de la inmortalidad. Porque, en efecto, se aplica todos los nombres divinos, simplemente y sin condiciones a imitación de las palabras del Apóstol. Y seguimos a Gregorio el Teólogo, cuando dice: “Pero para nosotros no hay sino un solo Dios, el Padre, de quien son todas las cosas, y un solo Señor Jesucristo, por quien son todas las cosas, y un Espíritu Santo, en quien son todas las cosas. Por las palabras “de quién”, “por quien” y “en quien” no dividimos la naturaleza (ya que ni las preposiciones ni el orden de los nombres se puede cambiar), sino que caracterizamos las propiedades de una sola naturaleza sin confusión”.

Con el canto de este himno en la Liturgia, la congregación y las huestes celestiales se unen en alabanzas a nuestro Trino Dios. Según el profeta Isaías este himno es cantado por los ángeles en los cielos en todo momento y cada vez que lo cantan todo se llena de la gloria de Dios. A esto se debe que el Sacerdote en este momento inciensa todo el Santuario, el templo, los íconos y a los fieles, llenando todo el templo con la rica fragancia del incienso y recordando a los fieles que cuando los ángeles cantan el himno Trisagio en el cielo, todo se llena de la gloria de Dios.

Mientras cantamos este antiguo himno, el sacerdote dice esto en su oración: “Oh Dios Santo, Tú que reposas en el Santuario; Tú que eres alabado por los Serafines que Te cantan tres veces “Santo”, glorificado por los Querubines y adorado por todas las potestades celestiales; Tú que has sacado todas las cosas de la nada a la existencia, y has creado al hombre a Tu imagen y semejanza, y lo has adornado con todos Tus dones; Tú que das, al que Te lo pide, sabiduría y entendimiento, y no desprecias al pecador, sino que instituiste el arrepentimiento para la salvación; Tú que nos has hecho dignos, a nosotros Tus humildes e indignos siervos, de estar parados, en esta hora, ante la gloria de Tu santo altar, y de ofrecerte la adoración y la glorificación que Te son debidas; Tú mismo, Soberano, acepta también de nuestra boca de pecadores, el himno del Trisagio y visítanos con Tu bondad; perdónanos todas las transgresiones voluntarias e involuntarias; santifica nuestras almas y nuestros cuerpos; y concédenos que Te adoremos, con piedad, todos los días de nuestra vida, por las intercesiones de la Santa Madre de Dios y de todos los santos que Te han complacido desde los siglos”.

 

Continúa la semana próxima

 

Retiro Espiritual de Jóvenes Ortodoxos en Santiago

 

Del miércoles 25 al domingo 29 y del martes 31 de enero al viernes 3 de febrero distintos jóvenes de nuestra Iglesia se reunirán en el Encuentro Nacional Santiago 2011 a desarrollarse en la ciudad de Termas de Rio Hondo de dicha provincia, para vivir días de retiro espiritual, de fraternidad y de amistad. 80 jóvenes participarán de los encuentros que tendrán por lemas “Yo estoy a la puerta y llamo” para los mayores y “En el camino de Emaús” para los menores. Los encuentros contarán con la presencia de Monseñor Siluan y de algunos sacerdotes de nuestra Iglesia. Pedimos a todos los fieles sus oraciones para que estos días sean de bendición para toda nuestra juventud.