Conclusión IVº E.N.A.C.O
Estimados y queridos en nuestro Señor
Los catequistas de nuestras parroquias en Argentina
¡Cristo resucitó! ¡Verdaderamente ha resucitado!
En esta temporada pascual, los
saludos a todos, deseándoles que la luz de la resurrección ilumine sus
corazones, que Su palabra los renueva, y que su propio compromiso para con la
siembra de
Quiero compartir con ustedes
una reflexión sobre el trabajo catequístico a través de la experiencia del
E.N.A.C.O., y su propio testimonio y protagonismo en esa labor. Dios quiera que
¡Que el Señor bendiga sus esfuerzos y los multiplique para Su gloria!
+ Metropolita Siluan
Arzobispo de Buenos Aires y toda Argentina
La conversión de Cornelio y los de su casa
“Todos nosotros estamos aquí
presentes delante de Dios,
para oír todo lo que el Señor te ha mandado” (Hechos 10:33)
Cada encuentro arquidiocesano tiene su belleza y vivencia, compartiendo entre ellos un denominador común que es la excelente disposición de los participantes para reunirse y trabajar juntos. Con esa disposición se reencontraron todos los catequistas de nuestra Iglesia en el marco del IVº E.N.A.C.O. realizado del 31 de marzo al 2 de abril en Santiago del Estero.
El lema del encuentro se basaba
en la solicitud de Cornelio a Pedro, al recibirlo en su casa en Cesárea: “Todos
nosotros estamos aquí presentes delante de Dios, para oír todo lo que el Señor
te ha mandado” (Hechos 10:33). En estas palabras está resumida la
actitud propia a los catequistas y los catequizados. En efecto, los catequistas son “mandados”
por
Particularmente, ese encuentro
fue un punto de inflexión en el trabajo a nivel arquidiocesano para con la
catequesis. Ya podemos distinguir dos testimonios y aportes distintos pero
complementarios entre los catequistas, ya sean jóvenes o mujeres. En efecto,
gracias a la catequesis parroquial, muchos padres de los catequizados se han
acercado más a la parroquia, han descubierto nuestra vida litúrgica y han
experimentado una linda recepción en la comunidad. De ahí nació en el corazón
de ciertas madres la vocación de colaborar en la catequesis. Además, la
juventud encontró en la catequesis un espacio dentro de
En ese ministerio de la palabra
de Dios, se complementan los catequistas jóvenes y mujeres. Es remarcable
constatar que entre ellos ha crecido un espíritu fraterno, el respeto mutuo, la
apreciación de los dones y talentos, la creatividad, la humildad y las ganas de
aprender uno de otro. Ambas edades tienen mucho para brindar en la catequesis,
tanto a los catequizados como a sus padres, demostrando cariño, brindando
contención, preocupándose por ellos y trabajando para acercarlos más todavía a
la fuente de
¡Cuán preciosa es esa vivencia
y eso crecimiento en
Además, esos encuentros del
E.N.A.C.O., desde 2008 hasta la actualidad, permitieron responder
progresivamente a las distintas necesidades de la catequesis a nivel de la
formación, del intercambio de material, de la comunicación entre los
catequistas, de la orientación y organización de la misma. En especial, el
trabajo de los dos últimos años permitió dar a la formación un contenido que
refleja la vivencia, la espiritualidad, la enseñanza y la tradición de nuestra
Iglesia, tratando de poner a disposición de los catequistas las herramientas
necesarias par descubrir y trabajar los elementos y los modos para anunciar
La catequesis ha crecido en nuestra Iglesia, y cada vez se tinta de una madurez y de un aporte reconfortante y esperanzador. Comparando nuestra situación con la que prevalece en otra iglesia, basándonos en experiencias personales y las del clero, llegamos a la conclusión de dar gracias a Dios por lo que somos y lo que tenemos, pese a la carencia en la metodología, el material, la formación, el diagnóstico eficiente de nuestra situación. Porque, a cambio, beneficiamos de aspectos muy positivos, como son las relaciones fraternas entre catequistas, la excelente colaboración para con el párroco y la parroquia, el grado de responsabilidad, la creatividad y las ganas de aprender. En cuanto a las carencias, estas se pueden suplir progresivamente.
Todos somos concientes de los
desafíos actuales, a nivel de la familia, la pastoral, la moral y la vida
social. Servir, acompañar, vivir y difundir su fe es un testimonio precioso e
inigualable. Ojala los padres de los catequizados, y los fieles en general,
puedan renovar su mirada hacia
Con ciencia, consciencia y conocimiento, la familia del E.N.A.C.O. - los catequistas - crece y madura. Son frutos provienen de su sinergia con la gracia de Dios, y su voluntad y esfuerzo que la palabra de Dios eche primero raíces en sus corazones antes de pensar sembrarla en los corazones de los demás. En eso, verídica es la constatación del Señor: “Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan” (Mateo 9:17). Todos somos concientes de ello, y nos alegramos al preparar nuevos odres para recibir vino nuevo en ella. Amén.
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