Mensaje Pastoral de S.E.R. Monseñor Siluan por el Viernes Santo 2012 - Solicitud de S.B. el Patriarca Ignacio IV

A los benditos del Padre

“Al que te pida, dale” (Mateo 5, 42) 

Queridos y estimados hijos en nuestro Señor,

Clero y fieles de nuestra querida Iglesia en Argentina,

Celebrando la Pasión de nuestro Señor y acompañándolo en el camino de Su crucifixión, contemplamos la magnitud de Su amor hacia nosotros, y nos maravillamos por Su anhelo de redimir a toda la humanidad, por lo que Lo llevó a aceptar voluntariamente una muerte tan humillante, pero salvífica para nosotros.

Mientras cantamos en ese día las lamentaciones de las Mujeres Miróforas, las portadoras del bálsamo, todo nuestro ser está atento: nuestros ojos anhelan ver la luz de la resurrección; nuestras manos, tocar el costado abierto; nuestra boca, anunciar la Buena Nueva; nuestro corazón, recibir la alegría y la paz; nuestra inteligencia, contemplar las maravillas del amor del Señor y Su sabiduría; y nuestros oídos, escuchar la voz del Señor asegurándonos: “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

En esta atmósfera de fe, de contrición y de recogimiento, nuestros ojos se abren hacia la humanidad que sufre y padece. En pos del Crucificado, nuestros corazones se compadecen con nuestros hermanos y servirlos. Hoy en especial, nos encontramos muy preocupados por nuestros hermanos en Siria, la sede de nuestro Patriarcado. Su Beatitud el Patriarca Ignacio IV escribió a todos sus hermanos, los Arzobispos del Santo Sínodo de Antioquía, solicitándonos no sólo nuestras oraciones, sino también el apoyo para con sus hermanos en Siria, quienes se encuentran en una situación de crisis humanitaria, por lo que muchos se han desplazado desde las zonas peligrosas hacia otras más seguras, encontrándose sin trabajo, necesitando asistencia de todo tipo a fin de poder cubrir sus necesidades básicas.

En tales situaciones, la Iglesia siempre se encuentra en primera fila para asistir a quienes más lo necesitan, tanto en nuestros centros parroquiales, monasterios y conventos, como en nuestras instituciones y movimientos, centros de salud y de ayuda humanitaria. Para que el “Buen Samaritano” pueda extender la mano a todos, él necesita hoy de nuestro apoyo, especialmente de nuestro aporte económico, sabiendo de antemano, que nuestra Iglesia no hace acepción de nadie, sino que ofrece su ayuda a los que verdaderamente lo necesitan.

Por ello, durante el período pascual, y hasta la celebración de Pentecostés, nos inspiramos de la recomendación del Señor: “Al que te pida, dale” (Mateo 5, 42) a fin de responder al llamado de nuestro Patriarcado. Para tal fin, en Junio, nuestra arquidiócesis transferirá a la cuenta bancaria de nuestro Patriarcado en el Líbano todo lo que recibirá en su cuenta bancaria de fondos provenientes tanto de donaciones particulares como de actividades que nuestras parroquias en Argentina organizarán. En ambos casos, han de informarse en la secretaría de sus parroquias respectivas.

Sabiendo, y descontando que vuestros corazones y vuestras manos harán lo suficiente para responder al llamado de nuestra Iglesia y de sus hermanos, recordamos las palabras del Señor resucitado: “Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes Me dieron de comer; tuve sed, y Me dieron de beber; fui extranjero, y Me recibieron; estaba desnudo, y Me vistieron; enfermo, y Me visitaron; en la cárcel, y vinieron a Mí.'” (Mateo 25:34-37). Amén.

 

Adjuntos

por S.E.R. Metropolita Siluan Muci