Santo Profeta Jeremías

Este gran Profeta de Dios vivió en el año 566 a. C.; por sus amplios y extensos escritos, fue nombrado el Grande. 
Vivía en una aldea a pocos kilómetros de Jerusalén era el hijo de Helkias de la tribu de Levi, de la ciudad de Anatolia en la tierra de Benjamín. 

Su historia se basa en que un día Dios cambio su propósito de vida. Él se resistía argumentando su corta edad y juventud. Pero Dios le contestó: “No digas que eres demasiado joven o demasiado débil, porque yo iré contigo y te ayudaré”. Eran tiempos difíciles para predicar, debido a que reinaban varios reyes, profetizó acerca de la destrucción que soportaría Jerusalén, y ante tales profecías la gente le arrojaba piedras, lo insultaban y luego lo expulsaron de la ciudad. 

En el único reinado donde encontró protección, un auxilio y ayuda para devolver la espiritualidad al pueblo elegido por Dios, los israelitas, fue con el rey Josias. 

A pesar de su corta edad, Jeremías no tenia ningún reparo en decir la verdad, sin medir consecuencias, ni a quien se dirigía, por eso era muy resistido, pero él sabiendo que Dios siempre lo acompañaba se expresaba libremente y con dureza. 
Muchos reyes lo encarcelaron, lo martirizaron y lo amenazaban de muerte constantemente, hasta le quemaron muchos de sus escritos. Pero Dios nunca abandona a nadie que tenga fe en él, y un día le dijo: “Te haré fuerte como el diamante si no te acobardas. Pero si te dejas llevar por el miedo, me apartaré de ti”. Estas palabras lo impulsaron a seguir su predicación hasta sus últimos días. 

Este gran profeta escribió el libro de las profecías que se divide en cincuenta y uno capítulos, y el libro de las lamentaciones que se divide en cinco; y es situado en el segundo lugar entre los más grandes Profetas.