1º de Enero:

La Circuncisión del Señor y Salvador Jesucristo

 

 

Tropario de la Circuncisión - Tono Primero
 ¡Señor, Tú que eres de mucha compasión!, siendo Dios según la esencia, tomaste la forma humana sin sufrir cambio alguno; y habiendo cumplido la ley; por Tu propia Voluntad aceptaste la circuncisión en la carne, para anular las señales oscuras y quitar el velo de nuestras pasiones. ¡Gloria a Tu Bondad, gloria a Tu Compasión, gloria a Tu Indescriptible Condescendencia, Verbo!

 

Kontakión de la Circuncisión - Tono Tercero
 Como es Bondadoso, el Señor de todos, soportando la circuncisión, circuncida las transgresiones de los hombres y otorga la salvación al mundo. Por ello, se regocija en lo alto, el revestido de la luz, jefe de los sacerdotes de Dios: Basilio, el predicador divino de Cristo.
 

La Fiesta

 

En el octavo día después de su Natividad, de acuerdo a la Ley del Antiguo Testamento, Nuestro Señor Jesucristo fue circuncidado. Todos los niños de sexo masculino debían ser circuncidados como signo del pacto de Dios con el venerable Abraham y sus descendientes (Génesis 17:10 - 14, Levítico 12:3).

Luego de este rito, el Divino Niño recibió por nombre: Jesús, como el Arcángel Gabriel anunció a la Madre de Dios (Lucas 1:31 - 33, 2:21). Los Santos Padres de la Iglesia enseñan que el Señor, el Creador de la ley, experimentó la circuncisión para dar a la gente un ejemplo de cómo los divinos mandamientos debían ser cumplidos fielmente. El Señor fue circuncidado a fin de que no haya duda de su verdadera humanidad; Él, verdaderamente, había asumido la naturaleza humana, y su encarnación no fue simplemente una ilusión, como algunos herejes enseñaban.

En el Nuevo Testamento, el rito de la circuncisión se encauzó al sacramento del Bautismo, al que prefigura (colosenses 2:11-12). Los relatos acerca de la celebración de la fiesta de la circuncisión del Señor en la Iglesia de Oriente se remontan al S. IV. El Canon de la fiesta fue escrito por San Esteban (conmemorado 28 de octubre y 13 de julio), monje en el monasterio de San Saba.

Además de la circuncisión, que el Señor aceptó como signo de la alianza de Dios con la humanidad, también recibió el nombre “Jesús (Salvador)” como sello de su misión: la redención del mundo (Mateo1: 21; Marcos 9:38 - 39, 16:17; Lucas 10:17; Hechos 3:6, 16; Filipenses 2:9 - 10).

Estos dos acontecimientos, la Circuncisión del Señor y su nombramiento, les recuerdan a los cristianos que se han inscripto en una nueva alianza con Dios y “en Él también fuisteis circuncidados no con la circuncisión quirúrgica, sino mediante el despojo de vuestro cuerpo mortal, por la circuncisión de Cristo.” (colosenses 2:11). El verdadero nombre “cristiano” es el testimonio de la entrada de la humanidad en una nueva alianza con Dios.

Fuente: Menologion 3.0 for Windows - saintjohnwonderworker.org