Inicio del año Ignaciano en nuestra Arquidiócesis

La más famosa referencia concerniente a la Iglesia de Antioquia dice que fue en esta ciudad donde los seguidores de Cristo fueron llamados “Cristianos” (Hech 11:26). En este libro del Nuevo Testamento, que ofrece una visión de los primeros años de la Iglesia, nos damos cuenta que Antioquia es la segunda ciudad más mencionada. Nicolás, uno de los siete primeros diáconos de la Iglesia era un convertido procedente de Antioquia y tal vez el primer cristiano de esta ciudad (Hech 6:5). Durante la persecución que ocasionó la muerte de San Esteban el Primer Mártir, los miembros de la comunidad cristiana abandonaron Jerusalén y se dirigieron a Antioquia para refugiarse.

La Iglesia de Antioquia continuó su gloriosa contribución a la Iglesia Universal por medio de las numerosas personalidades que entregó. El primer gran ejemplo de ellos fue, sin lugar a dudas, San Ignacio de Antioquia. Ignacio es venerado tanto como un victorioso mártir (murió durante el reinado del Emperador Trajano) y como una confiable fuente histórica de la vida y la estructura de la Iglesia. Ignacio fue el segundo sucesor de San Pedro en la sede de Antioquia y puede incluso haber sido consagrado por el mismo Apóstol.

Debido al gran legado que ha dejado en la Iglesia, nuestra Arquidiócesis ha destinado este año a recordarlo, a leer sus epístolas, a poder aprender e interpretar sus enseñanzas el día de hoy.

San Ignacio de Antioquia fue discípulo directo de San Pablo y San Juan; y fue el primero en llamar a la Iglesia Católica. Condenado a morir devorado por las fieras, fue trasladado a Roma y allí recibió la corona de su glorioso martirio el año 109. En su viaje a Roma, escribió siete cartas, dirigidas a varias Iglesias, en las que trata sabia y eruditamente de Cristo, de la constitución de la Iglesia y de la vida cristiana. Ya en el siglo IV, en Antioquia se celebraba  su memoria el  20 de diciembre.

La palabra “Ignacio” viene de “ignis” (fuego). Recibió como sobrenombre “Teoforo” (el portador de Dios). 

 Nuestra Iglesia espera que a todo nivel, tanto en los colegios como en las Parroquias, en los grupos juveniles, en las clases de catequesis infantil, en los cursos para adultos, en la reuniones de las comisiones laicas de nuestra Iglesia y en todo momento en el que la Iglesia se reúna, sean momentos propicios para reflexionar en la vida, la obra y el legado de San Ignacio de Antioquia.