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Noticias - Año 2003

 

Damasco, octubre 2003

Resoluciones del Santo Sínodo

 

El Santo Sínodo de Antioquía se reunió en la 36ª Asamblea Regular, en la sede patriarcal de Damasco, el 7 de octubre del corriente año. Luego continuó sus deliberaciones en el Monasterio Patriarcal del Balamand.

Todas las reuniones fueron presididas por Su Beatitud Ignacio IV, Patriarca de Antioquía y todo el Oriente, con la presencia de sus Eminencias:

Monseñor Elías (Kourban) Metropolita de Trípoli y El-Koura

Monseñor Philip (Saliba)  Metropolita Nueva York y Norteamérica

Monseñor Espiridón (Khoury) Metropolita de Zahle y Baalbek

Monseñor Costantín (Papastefanos) Metropolita de Bagdad y Kuwait

Monseñor George (Khodor) Metropolita de Biblos y Batroum

Monseñor Juan (Mansour) Metropolita de Latakia

Monseñor Elías (Aude) Metropolita de Beirut

Monseñor Pablo (Bandali) Metropolita de Akkar

Monseñor Elías (Saliba) Metropolita de Hama

Monseñor Elías (Kfoury) Metropolita de Tiro, Sidón y Marjayoun

Monseñor Antonio (Chedrawi) Metropolita de México y todo Centroamérica

Monseñor Kirilos (Doumat) Metropolita de Buenos Aires y toda Argentina

Monseñor Damaskinos (Mansour) Metropolita de Sao Paulo

Monseñor Saba (Esber) Metropolita de Busra, Jabal El-Arab y Horán

Monseñor Pablo (Saliba) Metropolita de Australia y Nueva  Zelanda

Monseñor George (Abou Zakham) Metropolita de Homs

Monseñor Pablo (Yazigi) Metropolita de Alepo y Skandarón

 y los siguientes Obispos

Monseñor Ghattas (Hazim) Vicario Patriarcal

Monseñor Elías (Najem)  Abad del Monasterio de San Elías Choueia

Monseñor Nifon (Saykali) Vicario en la Iglesia de Moscú

Monseñor Yohanna (Yazigi)  Rector del Instituto Teológico San Juan Damasceno      del Balamand

Monseñor Mousa (Khoury) Obispo de Daria - Asistente Patriarcal

Monseñor Basilio (Nassour) Obispo de Tartus

Monseñor Lucas (Khoury) Obispo de Saidnaya –Asistente Patriarcal

Monseñor Demetrio (Hosni) Vicario Patriarcal en Río de Janeiro -Brasil

Ecónomo George (Dimas) Secretario del Santo Sínodo

Se disculparon por su ausencia, Monseñor Sergio Abed, Metropolita de Chile y Monseñor Gabriel Saliby, Metropolita de Europa, quienes por razones de salud no pudieron asistir.

Además, Su Beatitud convocó a algunos laicos, hijos de la Sede Antioquena, para que participaran de algunas de las sesiones, con el propósito de acudir a  la experiencia de los mismos en campos específicos.

Después de invocar al Espíritu Santo, los reunidos discutieron la solicitud de la Arquidiócesis de América del Norte, pidiendo su administración propia. Luego de observar las etapas por las cuales transitó este tema, tanto en las sesiones anteriores del Santo Sínodo como en las reuniones de la Comisión Conjunta (formada por miembros del Sínodo y representantes de la Arquidiócesis de Norte América) realizadas en Ginebra (Suiza), y de leer el informe que presentó esta Comisión en referencia a su trabajo, se intercambiaron ideas tendientes a establecer los medios prácticos para la realización de la solicitud de esta Arquidiócesis cuyo objetivo es servir a nuestra grey, en América del Norte, guardando la unión de la Sede Antioquena.

En este campo, los Padres tuvieron numerosas intervenciones y realizaron varias proposiciones con el objeto de conciliar el anhelo de la Arquidiócesis de continuar desarrollándose, y guardar, al mismo tiempo, el vínculo de unión con la Sede de Antioquía. La discusión se centralizó en la no aceptación del pretexto de la distancia, aunque sea geográficamente una realidad, y en la importancia de que los fieles sean conscientes que todas las Arquidiócesis de la Sede de Antioquía deben permanecer como una sola Iglesia. Partiendo de este punto, se planteó el tema con una óptica eclesiástica, y se insistió en la dependencia de la unicidad del Sumo Sacerdocio, para que la Iglesia permanezca como un solo Cuerpo Vivo expresado en el Santo Sínodo. Pues, del Sumo Sacerdocio único proceden todas las cosas, y esto sucede en el Sínodo.

Hubo acuerdo de opinión en que la Sede de Antioquía continúe abrazando a la Arquidiócesis de Norte América porque el eco de esto servirá de consuelo para todos los hijos de la Iglesia, tanto en la patria como en los países de la Diáspora. También se puso énfasis en que la Arquidiócesis de América del Norte, jamás propuso la idea de separarse de Antioquía, pues los conversos a la Ortodoxia en América, vinieron a Ella en razón de Su espíritu antioqueno. Sin embargo, la idea de la administración propia surgió como consecuencia del continuo desarrollo y crecimiento de la Arquidiócesis, como un anhelo de Su nueva generación. Y como resultado de las deliberaciones, el Santo Sínodo emitió la siguiente resolución:

Ante la presentación, por parte de la Arquidiócesis de Norteamérica, de una solicitud al Sínodo, para tener cierta independencia en su administración, con el propósito de llevar adelante la tarea pastoral en esa Arquidiócesis geográficamente muy extensa, el Santo Sínodo había decidido ya, desde hace un año, el estudio del tema, y encomendó a una comisión el análisis del Estatuto que está en práctica actualmente. Dicha comisión entregó al Santo Sínodo un informe detallado sobre el asunto, y éste Sínodo, en su última reunión en el mes de octubre, resolvió:

1) Administración Propia y Jurisdicción

- La Arquidiócesis Ortodoxa de Antioquía en Norte América tiene administración propia y permanecerá de esta forma, incluyendo su autoridad  actual (sobre Estados Unidos y Canadá), formando un cuerpo antioqueno unido, como una de las Arquidiócesis de la Sede de Antioquía.

2) Gobierno   

- Se tratarán los asuntos en la Arquidiócesis, conforme a las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, la Sagrada Tradición, los santos cánones, el estatuto básico del Patriarcado de Antioquía,  los artículos de esta resolución y la Constitución de la Arquidiócesis y su Estatuto Interno.

3) Reconocimiento de los Obispos Auxiliares como Obispos Diocesanos y el Sínodo Local

- Con esta resolución, los obispos auxiliares de la Arquidiócesis, Monseñor Antoun, Monseñor Youssef, Monseñor Basilios y Monseñor Demetrio, serán obispos de cuatro obispados de la Arquidiócesis de Norte América, y serán nombrados obispos en esas jurisdicciones. Los obispos de la Arquidiócesis conformarán, bajo el liderazgo del Metropolita, el Sínodo de la Arquidiócesis, el cual tratará sus propias cuestiones. Este Sínodo definirá el número de los Obispados y sus límites geográficos.

4) Procedimiento de elección de los Obispos Diocesanos

a) Con respecto a la elección de los Obispos, el Consejo General Arquidiocesano propondrá tres candidatos. Y cuando cada Obispado forme su Consejo General Diocesano, este último propondrá los candidatos para dicho Obispado.

b) El Patriarca nombrará a tres Metropolitas, en representación del Santo Sínodo, para que participen, junto al Sínodo de la Arquidiócesis, en la elección de los Obispos; y la Asamblea Electoral será presidida por el Metropolita de la Arquidiócesis.

c) La ordenación de los Obispos tendrá lugar en Norte América con la imposición de manos del Metropolita de la Arquidiócesis, del Delegado Patriarcal y de todos los miembros del Sínodo Local.

d) En caso de no haber un número suficiente de candidatos entre los sacerdotes de la Arquidiócesis, se podrá consultar la lista de candidatos registrados en el Patriarcado.

5) Procedimiento para la elección del Metropolita

- El Metropolita de la Arquidiócesis será propuesto, según el Canon Básico del Patriarcado de Antioquía y el Estatuto Básico de la Arquidiócesis, por el Consejo General y por el Sínodo Local Arquidiocesano. Serán presentados al Santo Sínodo los nombres de tres candidatos, para que uno de ellos sea el Metropolita. El electo será miembro del Santo Sínodo del Patriarcado de Antioquia y presidente del Sínodo Local.

6) Derecho de Apelación

- Los Obispos del Sínodo de la Arquidiócesis tienen derecho a apelar las decisiones del Metropolita de la Arquidiócesis, llevando el asunto al Patriarca de Antioquía, quien es el último árbitro junto con el Santo Sínodo Antioqueno.

- Los Obispos de la Arquidiócesis podrán asistir a las reuniones generales de los Arzobispos Antioquenos convocadas por el Patriarca.

7) Decisiones del Santo Sínodo

- Las resoluciones del Santo Sínodo de Antioquía, con relación a los dogmas, la Liturgia, los Sacramentos, las relaciones con las iglesias independientes, y la política ecuménica con los cristianos y no cristianos, son obligatorias y deben ser aceptadas por la Arquidiócesis.

8) Modificaciones y Traducción

- El Patriarcado de Antioquía y la Arquidiócesis de Norte América, conforme a lo expuesto anteriormente, se comprometen a revisar sus cánones básicos y sus sistemas administrativos; y la Arquidiócesis deberá enviar su proyecto de modificación constitucional al Santo Sínodo para su aprobación. El texto árabe y la traducción al inglés de esta resolución tienen el mismo valor. 

Luego de tratar este tema, el Santo Sínodo continuó desarrollando su agenda de trabajo. Primero se dio lectura a un informe sobre la relación de nuestra Iglesia con las demás Iglesias hermanas. Como conclusión, los Padres del Sínodo (Arzobispos) consideraron que el diálogo fraterno es el mejor camino para vencer las dificultades. Y en relación al diálogo interreligioso, el Sínodo  aseguró que los conflictos sangrientos que se ven en el mundo no son causados  por las religiones, sino por la desfiguración de las verdaderas prácticas religiosas.

Por otro lado,  los Arzobispos hablaron acerca de la participación de los fieles practicantes en el trabajo eclesiástico a través de las comisiones, y elogiaron el rol que éstos cumplen. Además sostuvieron que  “nuestros hijos dan una traducción practica de su sacerdocio real y un testimonio vivo de Jesucristo. Porque todo fiel obtuvo a través del Bautismo los dones del Espíritu Santo, y ya sea que tenga uno o más talentos, debe hacerlos fructificar para crecer y dar cien veces más.” Y afirmaron que el servicio de los fieles debe ser ordenado y conveniente, por lo tanto, debe hacerse con la bendición del Obispo y bajo su supervisión. Pues dar carácter ortodoxo a cualquier comisión,  no tiene un contenido eclesiástico verdadero, si la obra de esta comisión está fuera de la supervisión del obispo y sin su bendición.

Los Señores Arzobispos también discutieron sobre la posición de la mujer en la Iglesia, y decidieron preparar un estudio completo de la visión de la Iglesia en este rol y los campos prácticos en los cuales la mujer puede dar un testimonio activo. 

No faltó la preocupación de los Arzobispo por el importante papel de  los jóvenes en la Iglesia. Por eso decidieron tratar la organización de encuentros entre los jóvenes de todas las Arquidiócesis del Patriarcado. Éste va a ser uno de los principales temas a tratar en una reunión del Santo Sínodo a realizarse en un futuro cercano.

Los Arzobispos estudiaron, en la segunda parte de la reunión, el Derecho Canónico y decidieron modificarlo. Entre los más destacables puntos a modificar está la anulación de todo lo que en el antiguo Derecho creaba desigualdad entre el hombre y la mujer.  El nuevo Derecho Canónico deberá dar a las cortes espirituales los medios prácticos para proteger a la familia y tomar en cuenta primeramente el interés de los hijos al momento de decidir la tenencia de  los mismos. También decidieron modificar algunos puntos referidos a la conformación de los Tribunales Espirituales para que se adapten más al espíritu contemporáneo.

En relación al asunto nacional, el Santo Sínodo emitió la siguiente declaración:

En los grandes desastres que afectan a los países árabes, por la ocupación de Irak y de Palestina, nuestro corazón está con estos dos queridos países, en los cuales la justicia reclama su liberación, para que puedan bregar por el destino de sus pueblos en libertad. No hay ningún hombre libre en el mundo que acepte la matanza de estos dos pueblos ni la feroz y total destrucción de sus países, hechos que ningún sentimiento humano puede soportar.  En Irak se descubrió la mentira de las armas de destrucción masiva. La democracia no puede ser impuesta, tampoco la libertad;  el pueblo iraquí tiene la capacidad para levantar un régimen libre de injusticia y tiranía. Y los árabes, a pesar de sus horrendos sufrimientos, y con lo que tienen de civilización y legado, pueden tomar el camino de la libertad. Además de esto, Palestina está, material y humanamente, destruida. Pero todo el mundo le reconoció su derecho de ser un estado independiente, con regiones ligadas entre sí, y donde se pueda respirar y crecer bajo su propio liderazgo nacional. Su tierra no se divide ni se dispersa. Y por su destacado nivel cultural puede ocupar un lugar importante en este mundo civilizado, si no se asesina a su pueblo día tras día.

En el severo ambiente de represión que amenaza a Siria hoy, Ella sigue consciente de su responsabilidad en el mundo árabe y en la independencia de sus acciones. Por lo tanto, Siria no se bombardea, ni se castiga, ni pierde su inmunidad, sino que permanece, en su camino hacia la libertad, como una fortaleza para los árabes orientales quienes anhelan la independencia total de los conflictos que dispersan y que quieren imponer sobre ellos.

En este ambiente renacentista vemos al Líbano, al cual las Sagradas Escrituras lo singularizan por las bendiciones. Pero el Líbano está llamado a una resurrección verdadera, en donde permanezca libre de presiones, aferrado a su papel civilizador, sirviendo en su independencia total a toda la región árabe, y así puede apartar de su pueblo el peligro de la fuerte pobreza y de los conflictos entre las diferentes confesiones religiosas, disfrutando del gobierno en servicio de todo el pueblo libanés, con un estado limpio y responsable. El pueblo libanés desea vivir con dignidad. Y desde el renacimiento de los árabes era líder, y puede guardar este liderazgo si se le asegura la prosperidad económica, la cultura, además de otras cosas.

La Iglesia Ortodoxa tiene a todos los países árabes, del oriente al occidente, en su corazón, y ella está a su servicio sin discriminación. Porque toda la gente tiene el mismo cariño y Dios los atrae a la apertura de uno con el otro y a la gran caridad humana. 

  Texto traducido por los Rvdos. Archimandrita Michel Boghos y Padre Víctor Villafañe

 

 

Jueves 30 de octubre de 2003 

 

 Que su memoria sea eterna

El 29 de octubre, a la edad de 85 años, partió al encuentro del Señor el Rvdo. Archimandrita Efram Kassuf.

El Padre Efram nació un 1° de setiembre de 1918 en Zahle, Líbano. El 1° de setiembre de 1936, con sólo 18 años de edad, pero con el deseo de servir a Dios y a su Iglesia ya arraigado en su corazón, fue ordenado Diácono por Monseñor Alejandro Yeha en el Monasterio de San Jorge, en Wadi An Nasara, Siria.
En 1938 y también un 1° de setiembre, fue elevado al grado de Sacerdote por el mismo Arzobispo Alejandro Yeha, en Fiah, aldea ubicada en las proximidades del Balamand, en El Koura, Líbano. Años más tarde, embarcó hacía Argentina, donde sirvió a la Iglesia como párroco de la Parroquia San Jorge, en la ciudad de Salta.
Elevamos nuestras oraciones, pidiendo al Señor Misericordioso que lleve su alma al lugar, donde los justo descansan. Que su memoria sea eterna. Amén.

 

Condolencias

Con motivo del fallecimiento del Rvdo. Archimandrita Efram Kassuf, el Vicario General Rvdo. Archimandrita Michel Boghos presentó sus condolencias y su apoyo a la Comunidad Ortodoxa Antioquena de Salta. Adjuntamos la carta enviada.

Así también lo hicieron todos los Presbíteros de Nuestra Arquidiócesis.

 

Viernes, 07 de noviembre de 2003

 

“Regreso de Su Eminencia Reverendísima ”

 

Monseñor Kirilos Doumat, regresó hoy a nuestro país, tras haber participado de la 36ª Asamblea Regular del Santo Sínodo Antioqueno.
 Durante su estadía en Siria, desarrolló una extensa agenda, en las que se incluyen reuniones con Su Beatitud Ignacio IV, y con otros Arzobispos y Obispos de nuestro Patriarcado.

 Ante la alegría de su regreso y para festejar este acontecimiento, las Comisiones Laicas de la Catedral san Jorge le ofrecerán una cena en el Centro Cultural san Jorge. Damos gracias a Dios por el retorno en paz de nuestro querido Padre. Por muchos años.

 

Sábado 15 de noviembre de 2003 

 

Retiro Espiritual en la CATEDRAL SAN JORGE

El sábado 15 de noviembre se realizará en nuestra Catedral una jornada de oración y retiro espiritual a partir de la 9,00 hs. y hasta las 16,00 hs., éste estaba programado para el 25 de octubre pero por razones de fuerza mayor se llevará a cabo el día mencionado.

La misma forma parte de las actividades espirituales que tratamos de desarrollar durante este año. Este es el segundo retiro que haremos, luego del éxito que tuvo el anterior, realizado en mayo, en el que muchos hermanos se sintieron muy satisfechos, pues este tipo de actividad responde a las necesidades espirituales que este mundo material y consumista no puede satisfacer.

Esperamos la participación de nuestros queridos hermanos, también de aquellos que no pudieron participar en el retiro anterior.
El costo de la participación es de $5, que incluye el almuerzo y el café.
Para mayores datos e inscripciones, póngase en contacto con los sacerdotes.