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17 de agosto de 2008
Consagración de la Capilla
San Jorge en Tucumán
El domingo 17 de agosto, S.E.R.
Monseñor Siluan Muci presidió la Consagración de la Capilla San Jorge y
Celebración de la Divina Liturgia en la Localidad de Villa Mariano Moreno,
municipalidad de Las Talitas, Tucumán. La Capilla San Jorge recibió las
reliquias de los Cuarenta Mártires de Sebastea (+320) otorgadas por la
Catedral de los Cuarenta Mártires de Homs (Siria) y que fueron traídas a
Argentina por Su Eminencia Siluan.
Breve Reseña de La
consagración de una Iglesia Ortodoxa
¿Qué es la salvación para un cristiano
ortodoxo? Para un cristiano ortodoxo la salvación es la unión con Cristo.
Esta unión con el Señor es llamada “vida en Cristo”. El centro de esta
“vida en Cristo” es el Santo Altar de nuestra Parroquia, por que es allí
donde se celebran los distintos oficios que nos conducen a Cristo, esto
es, los siete sacramentos. Y precisamente debido a que el Santo Altar es
tan importante en la vida de un Cristiano Ortodoxo, es que el oficio de la
consagración de un templo es tan importante: la consagración es el
Bautismo, la Crismación y la primera Eucaristía de una Iglesia. El Santo
Altar recibe las reliquias de los mártires en su interior y pasa a ser su
tumba: en los principios de la Iglesia, la Liturgia era celebrada sobre
las tumbas de los santos, por eso, ahora en la consagración de un Altar lo
primero que hacemos es colocar allí los restos de mártires de nuestra
Iglesia.
El Templo es siempre el centro de nuestra vida espiritual. En él se
realiza nuestro nacimiento espiritual y nuestra transfiguración, allí es
donde recibimos la Eucaristía, que nos da la vida eterna, recibimos la
bendición para la vida familiar por el Sacramento del Matrimonio; también
aquí nos acompañan al camino de la vida eterna en el entierro.
En el Templo especialmente se siente la vivificante gracia de Dios.
Después de rezar en el templo salimos purificados, consolados y
fortalecidos espiritualmente. Llamados por la gracia de Dios, los
creyentes siempre procuran concurrir al Templo.
“Señor, amo la morada de Tu casa, el lugar del asiento de Tu gloria...Oh,
qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa de Dios” (de los salmos
de David).
Antes del inicio del oficio de la Consagración de un templo, el Altar
aparece totalmente vacío, hasta como desnudo como un niño que es llevado
por sus padres al bautismo. El Obispo ingresa allí y coloca lo primero que
ese templo tendrá: las reliquias de santos. Dichas reliquias son colocadas
sobre una Patena que permanece frente al Icono del Señor.
Esta consagración es un oficio que cambia el edificio ordinario en Casa de
Dios. Este cambio se lleva a cabo por la Gracia de Dios y el Espíritu
Santo. Todos los fieles, los sacerdotes y el Obispo tocan las puertas del
Templo para ingresar allí mismo: este oficio es el que repetimos año tras
año en la Pascua con el llamado oficio de “El-Haymeh”, luego se colocan y
se sellan santas reliquias dentro del Santo Altar, se lava todo el Altar
como en un bautismo. Al concluir esto y el secado se procede a ungirlo con
el mismo crisma que se utiliza en la crismación de los fieles: el altar,
entonces ya ha sido crismado y por eso se lo viste con sus nuevas
vestimentas igual que a un niño que acaba de salir de su fuente bautismal.
La gracia de Dios permanecerá allí por siempre. Solo resta que reciba su
comunión: lo hace por medio de la Divina Liturgia que se da inicio
precisamente después de la Consagración.
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