Ordenación de un gran número de monjas en el Monasterio de Sadnaya
 


"-¿Qué viniste a pedirme, hermana, frente al Santo Altar y frente a toda esta bendita comunidad?
- Que deseo vivir como asceta, Santo Padre."
Con estas palabras comenzó el diálogo entre Su Beatitud Ignacio IV y las mujeres que pidieron recibir los ornamentos monacales durante la celebración de la Divina Liturgia que llevó a cabo S. E. Mons. Lucas (Khoury) junto a un gran número de sacerdotes, clérigos, monjes y monjas junto a una concurrida feligresía. Este evento tuvo cita el pasado 21 de octubre en la iglesia del Monasterio Patriarcal de Nuestra Señora de Saidnaya.
Después del diálogo entre Su Beatitud y las novicias, algunas oraciones fueron recitadas hasta que al fin se dijo: “He Aquí Cristo está presente entre ustedes de una manera invisible, miren, entonces, que ningún odio exista contra este ornamento que reciben- han sido elegidas y además quieren recibir este ornamento que visten los mismos ángeles”.
Posteriormente, Su Beatitud procedió a tonsurar a las hermanas cortándoles el cabello en forma de cruz y luego entregó las vestimentas monacales a las nuevas monjas. Su Beatitud durante la homilía en la celebración litúrgica habló sobre la alegría de esta ocasión, agradeció a la Madre Superiora y a todas las personas de buena voluntad que apoyan de distintas formas a que este monasterio siga creciendo. Comparó la celebración de la bendición de las nuevas monjas con la celebración del matrimonio. Dijo: “No es necesario que diga que este es un día especial, ni un día bendito, ni una celebración… pero quiero decir que éste es un día de bodas”. Recordó que la gente le comenta que estas hermanas de Saidnaya hablan poco pero que el trabajo que realizan a diario es un trabajo de amor a Dios, a la Iglesia y a este bendito Monasterio de la Sede Antioquena.
Posteriormente, una de las monjas de Saidnaya tomó la palabra y dijo: “Ay de mí si no me gloriara sino de la Cruz de Cristo”. Agradeció a Su Beatitud por su constante cuidado por la comunidad. Recordaron que también él un día decidió tomar la cruz de Cristo y seguirle por un camino que desconocía cual iba a ser. Hoy ellas tomaban esa cruz y esperaban poder imitar a Su Beatitud.
Las hermanas desde ese día comenzaron a vivir con su nueva familia, la gran familia del Monasterio de Saidnaya.
Que Dios siempre proteja a estas hermanas que tanto hacen por nuestra iglesia en el mundo. Amén.

 

Fuente: Página Web Oficial del Patriarcado - www.antiochpat.org