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Mensaje de despedida del Año 2007
"Fin de año" “Alegraos más bien de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lucas 10, 20)
En la oportunidad de este fin de año, quiero expresar ante todos ustedes, queridos hijos en nuestro Señor, sacerdotes y fieles de nuestra Iglesia, mi agradecimiento a Dios por el honor y la responsabilidad que me ha delegado para cumplir con su gracia y misericordia. Les quiero agradecer también por el amor que recibí de su parte. Si tengo que describir este año, puedo decir que fue un año de milagros, de sorpresas y de bendiciones. El Señor manifestó tanto hacia toda nuestra Iglesia como hacia cada uno de nosotros su amor y misericordia. La prueba de tal realidad proviene de su propio testimonio, de todos los fieles en Argentina, cuando expresaron su propia experiencia de alegría, paz y esperanza. Eso es una manifestación explicita del amor de Dios en su vida, la cual nos induce a que nos comprometamos más con Él a nivel de nuestra Iglesia y de nuestra vida personal. En general, este clima de alegría, de paz y de esperanza se observa en el desarrollo tanto en la vida pastoral como en la gestión, y en la voluntad de asumir la responsabilidad ante todos los desafíos que vivimos. A nivel judicial, se resolvieron problemas difíciles en varias parroquias. A nivel administrativo, se reconstituyeron comisiones administrativos de centros ortodoxos, con una presencia muy destacada de jóvenes comprometidos. A nivel pastoral, se están formando en varias parroquias núcleos de trabajo de jóvenes, de matrimonios y de damas. La gira pastoral que cubrió todas las iglesias y parroquias, además de localidades donde no tenemos una presencia efectiva, generó un clima de comunión y de unión, y prometió varias expectativas a nivel del trabajo, del compromiso, de la responsabilidad. El contacto personal con todos los miembros de la familia tuvo un impacto benéfico a nivel personal, lo cual necesita un trabajo suplementario para lograrlo a nivel comunitario. Sin embargo, el lazo invisible de la unión y de la solidaridad se está consolidando, no teórica, sino prácticamente. El año concluyó por la reunión del clero como así también del Consejo Central Arquidiocesano en Córdoba. Las conclusiones de estás reuniones dieron un enfoque y un empuje importante a nivel nacional y una canalización de nuestras preocupaciones hacia una visión y una metodología de trabajo que merece nuestra Iglesia. Despedimos el año mirando hacia unos eventos importantes que van a tener lugar durante el año 2008: el retiro espiritual juvenil a nivel nacional en Salta en enero, el retiro espiritual de los sacerdotes con sus familias en Esperanza (Santa Fe) en febrero y el Congreso General Arquidiocesano en Santiago del Estero en Mayo. Las intenciones son buenas en todas partes. Hay que promover una convocatoria y una corriente de compromiso. La fe es grande. Tenemos la esperanza que la gracia que Dios nos dio junto con nuestra buena voluntad se vaya logrando en la realidad aspectos que nuestra Iglesia quiere ofrecer y que nosotros necesitamos. Que Dios bendiga a todos ustedes, muy queridos hijos en nuestro Señor. Amén.
+ Siluan Arzobispo Metropolitano de Buenos Aires y toda la Argentina
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