Domingo 7 de diciembre de 2003
Tono 8 - Eotina 3
La Santa Iglesia conmemora hoy a San Ambrosio de Milán.
| El Vicio del Dinero (2ª parte) | |
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Es Nuestro gran maestro san Juan Crisóstomo
anuncia que “los ricos (es decir, los que permanecen con su riqueza sin
hacer buenas obras) y los avaros son ladrones de una calidad particular.” La
principal idea en los maestros antiguos ellos son nuestra referencia es que
Dios dio los bienes de este mundo para que toda la gente los comparta, sin
excepción, y para disfrutarlos en igualdad. Pero, que algunos obtengan más
que los otros, es contrario a la igualdad con la que Dios quiso repartir la
riqueza; esta situación no fue así desde el principio. Esto empezó con los
vicios. Todas las cosas de este mundo y su disfrute son para todos. Ellas
“no son propiedad de nadie” como dice san Simón el nuevo teólogo. Y las
palabras de san Basilio el grande son categóricas: “Tú como siervo, y no
como merecedor, usas estas riquezas” La palabra, la clave en este campo, es
que el dinero es un poder otorgado por Dios. Él te lo confía para el bien de
toda la gente, comenzando por tu familia, sin ninguna duda, y extendiéndose
a todos los que tienen necesidad. No tenemos, nosotros los fieles, en la
tradición cristiana antigua, el principio de la posesión. Esto no debe
conducir a nadie a robar porque es codicia; solamente si tus hijos tienen
verdadera necesidad y llegaron al hambre. Entonces no tiene el sentido de
robo. Sí, Dios dijo en sus diez mandamientos no robes. Esto era en la
civilización hebrea, un pueblo de beduinos y agricultores, e iguales en la
pobreza. Pero en la economía capitalista, donde la diferencia es terrible,
es posible que una persona muy pobre tenga hambre. Esto no justifica el robo
partiendo de un temor al hambre que no llegó aún. Sin embargo, el mal uso de
esta enseñanza que expongo y que tiene fundamento en nuestra tradición, no
anula el convencimiento que no hay posesiones y que lo que quiere Dios es el
honor y la misma dignidad para toda criatura.
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Tropario de la Resurrección - Tono 8 |
Tropario a San Jorge - Tono 4 |
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Descendiste de las alturas, Oh Compasivo, y aceptaste la sepultura por tres días, para liberarnos de las pasiones; ¡Oh Vida y Resurrección nuestra, Gloria a Ti! |
Puesto que eres libertador de los afligidos, defensor de los pobres, médico de los enfermos y soldado de los reyes. Oh Gran Mártir San Jorge el triunfador, ruega a Cristo Dios que salve nuestras almas. |
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Tropario a San Nicolás - Tono 4 |
Kondakio - Tono 3 |
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Tus obras de la verdad, te han manifestado a tu rebaño como canon de la fe, figura de la mansedumbre y maestro de la abstinencia, Oh Padre y Obispo Nicolás. Por la humildad, adquiriste la excelsitud, y por la pobreza obtuviste la riqueza. Intercede pues, ante Cristo Dios, que salve nuestras almas. |
Hoy, la Virgen viene a la gruta para dar a luz inefablemente al Verbo Eterno. Alégrate pues, al escuchar esto, Oh habitada tierra, y glorifica con los ángeles y los pastores a Aquél cuya Voluntad es manifestarse como un Niño Nuevo Quien es el Eterno Dios. |
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Prokimenon:
Estimada es a los ojos del Señor la muerte de sus santos. |
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Lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a los Hebreos (13: 17- 21) |
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Hermanos: Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no lamentándose; porque esto no os es útil. Orad por nosotros: porque confiamos que tenemos buena conciencia, deseando proceder en todo con rectitud. Y más os ruego que lo hagáis así, para que yo os sea más presto restituido. Y el Dios de paz que levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del testamento eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. |
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Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (13: 10-17) |
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En aquel tiempo: Estaba Jesús un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: “Mujer, quedas libre de tu enfermedad.” Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: “Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.” Replicóle el Señor: “¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?” Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía. |
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Vida de los Santos |
San Juan Damasceno (4/12) |
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El Apóstol San Juan Damasceno nació y
creció en la ciudad de Damasco, capital de Siria. Cuando tenía diez años de
edad, su padre encontró un monje que era muy instruido. Éste educó a Juan y
también a su hermano Cosme, sin embargo Juan, progresó mucho en el estudio
de la Teología. Finalmente, aquel monje partió, afirmando a Sergio, padre de
los jóvenes, que estos últimos ya habían alcanzado la sabiduría. Pronto
murió Sergio y Juan fue elegido para ocupar el cargo de asesor del Califa. |
Sus cartas y escritos se hicieron circular entre los cristianos, con el propósito de fortalecer y preparar a la gente para responder a los ataques de los herejes. Viendo esto, el emperador escribió una carta, como si fuese escrita por Juan, en la que condenaba al Califa para el cual trabajaba. Por ese motivo, el Califa cortó la mano derecha de Juan y la hizo colgar en el mercado. Aquella noche, Juan recobró su mano, y orando ante el ícono de la santísima Madre de Dios, le prometió que escribiría himnos para la Ortodoxia si su mano era curada. Cuando el durmió la Virgen lo sanó y le dijo que escriba, como había prometido. Entonces, a causa de este milagro el Califa lo liberó y Juan se transformó en un humilde monje. San Juan escribió Cánones y Troparios. Estableció el Tipikón (regla litúrgica) y el orden de los servicios. Murió a la edad de 104 años. |